- Mala nutrición de los árboles.
- Riego excesivo durante el periodo de cuajado de frutos.
- Deshidratación severa seguida de riego abundante.
- Riego durante calor extremo (riego al mediodía).
- Deficiencia de hierro, zinc o boro en el árbol.
- Enfermedades como el mildiú polvoriento.
- Pudrición interna del embrión (que provoca la caída del fruto a los 45 días del cuajado).
- Suelo calcáreo o agua alcalina.
- Plantar árboles frutales en suelos arcillosos pesados con mal drenaje o en áreas donde el nivel del agua subterránea está a más de 120 cm de la superficie del suelo, especialmente en climas cálidos y secos.
- Altas fluctuaciones de temperatura y una diferencia significativa entre las temperaturas diurnas y nocturnas.
Precauciones recomendadas:
- Implemente un riego ligero y rápido para los huertos antes de cualquier ola de fluctuaciones de clima cálido. Agua por la mañana.
- Mejorar la salud y condición fisiológica del árbol aplicando una pulverización urgente de aminoácidos, estimulantes del crecimiento y micronutrientes, especialmente hierro y zinc. Aplicar una pulverización urgente antes de las olas de clima cálido y otra pulverización 1-2 días después de que finalice la ola.
- Mantener riegos regulares, evitando tanto la deshidratación como los riegos continuos.
- Evite la fertilización con nitrógeno.
- Rocíe fosfato de potasio dos veces, con una semana entre aplicaciones.
- Pulverizar calcio combinado con aminoácidos y amino boro cada 7 días después del cuajado del fruto.
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