¿Quieres cultivar cerezos en casa pero crees que es completamente imposible? Aquí tienes la solución que estabas buscando, el tutorial rápido y sencillo para que te pongas en marcha hasta que puedas injertarlo más adelante.
Para empezar, cogemos cerezas maduras que alcancen el típico color rojo oscuro. Si no es así, corremos el riesgo de coger cerezas con hueso que aún no se ha formado. Ahora vamos a coger nuestro corazón y dejarlo al aire (unos 5/7) y dejarlos secar durante la noche (queriendo exponernos también al sol).

Ahora entonces tendremos que ir, con unos alicates, a romper el corazón con un martillo. De esta manera quitaremos el escudo exterior para sacar el corazón interior que nos servirá para enraizar. Cuando hayamos comido las almendras, preparamos una bandeja de plástico con tapa y también cogemos una hoja de papel absorbente del que sacaremos dos porciones grandes iguales.

Colocamos una de las dos en la parte inferior y la humedecemos con un pulverizador lleno de agua. Ahora vamos a colocar las piedras dentro y luego volvemos a tapar con otra hoja de papel absorbente y volvemos a humedecer con más agua. Ahora colocamos la bandeja en el frigorífico. Al cabo de unos 10 días, nacerán los primeros brotes. Los vamos a destapar con cuidado y veremos que habrán empezado a salir los brotes.

Ahora cogeremos un tarro con tierra dentro y lo meteremos en una tierra blanda y drenante (mezcla de tierra universal y perlita). Hacemos un pequeño hoyuelo en el centro de aproximadamente 1 cm de profundidad y luego colocamos la semilla dentro. Colocamos la nueva raíz en dirección al fondo del tarro. Luego volvemos a descomponer con un poco de tierra y lo colocamos a la sombra.

Llevará tiempo, es cierto, pero con calma y paciencia tarde o temprano veremos también nuestro cerezo echar raíces en casa. Crecerá fuerte y frondoso y lo habremos conseguido ¡sin ningún coste!

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