Para tenerlo siempre fresco, verde y fragante.

Si te gustan las hierbas, seguro que tienes una  plántula de albahaca  en tu balcón o en el alféizar de tu ventana. De hecho, con su aroma es perfecta para aromatizar numerosas preparaciones en la  cocina . Sin embargo, la albahaca es una planta muy  delicada  y tiende  a marchitarse  inmediatamente si no se cuida adecuadamente. Así que veamos algunos consejos útiles para que dure  más tiempo.
  1. Abono: El abono  es un componente fundamental en la alimentación de las plantas. En el caso de la albahaca, lo ideal es a base de posos de café: desmenúzalos y espárcelos en el suelo, luego mójalos con agua. También puedes repetir este proceso una vez a la semana.
  2. Ubicación: Colocar  la planta en el lugar adecuado puede ayudar a su crecimiento. En primavera, la albahaca se puede poner en el exterior, si las temperaturas son lo suficientemente suaves (no por debajo de los 15 grados), y donde se pueda disfrutar de la luz solar durante al menos 4 horas al día.
  3. Papel:  Si se trata de una plántula recién comprada, sin embargo, es necesario retirar todos los envoltorios con los que suelen venir empaquetadas.
  4. Plato:  Revisarlo diariamente puede darte una idea de la cantidad ideal de agua para la albahaca. Si lo encuentras lleno de agua, vacíalo, ya que demasiada agua podría hacer que las raíces se pudran.
  5. Hojas secas: Si notas hojas secas, amarillas o manchadas, simplemente retíralas  quitándolas suavemente  con las manos para evitar que cualquier enfermedad se propague al resto de la planta.
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