Si alimentas el ajo con el fertilizante adecuado, puedes cultivar ajos muy grandes. Si no hace esto, es poco probable que pueda obtener una buena cosecha. Los fertilizantes deben aplicarse incluso antes de plantar ajo en el suelo.

Es muy importante cubrir el suelo con mantillo. Es necesario hacer pequeños pozos, verter arena y plantar ajo.

Tan pronto como germine, es necesario aflojar la tierra y regar los lechos cada 7 días. Una vez que aparezcan las cabezas, regar cada 30 días.

El nitrógeno juega un papel importante para el ajo. En primavera conviene alimentarlo con infusión de gordolobo. Se disuelve en proporciones iguales con agua. Aplique el fertilizante debajo de las raíces; no debe llegar al follaje.

Puedes alimentar ajo con ceniza. Viértelo entre las camas. Puedes preparar una infusión. Disuelva 200 gramos de ceniza en 10 litros de bayas y riegue los lechos.

Puedes disolver tres cucharadas de sal en 10 litros de agua y verterla sobre los ajos. La solución salada elimina las plagas del ajo y lo protege de enfermedades.

Las flechas de ajo se deben rociar con amoníaco. Disolver 25 ml de alcohol en 10 litros de agua y pulverizar.

¡Les deseamos una buena cosecha!

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