Después del método tradicional de cultivar tomates a través de plántulas y trasplantarlos a campo abierto, es importante darles un buen comienzo de crecimiento con la ayuda de fertilización.
Para alimentar a los tomates puedes utilizar bicarbonato de sodio, ceniza y levadura en polvo. Se trata de componentes naturales y ecológicos que sustituirán a los fertilizantes industriales. Los tomates cultivados con este fertilizante crecen más y están más sanos.

El proceso de fertilización debe comenzar a principios de junio y durar hasta mediados de julio:
1. Fertilizar con bicarbonato de sodio: una vez cada 2 semanas, comenzando por plantar tomates en un invernadero o en campo abierto, puedes alimentar las plantas disolviendo 10 cucharaditas de bicarbonato de sodio en un balde de agua de 10 litros. Esto permite que los tomates crezcan más rápido, florezcan y produzcan frutos en mayor abundancia, además de evitar el amarillamiento de las hojas y la proliferación de plagas. La solución se puede utilizar como fertilizante para las raíces y para tratar las hojas por la noche. Agregar 1 cucharada de jabón líquido potencia el efecto.


