El bicarbonato de sodio es una herramienta universal no sólo en la cocina, sino también en el jardín. Las aplicaciones incluyen desinfección de semillas, nutrición de plantas, control de plagas y enfermedades, así como reducción de malezas y mejora de la palatabilidad de los vegetales.

Para crear una floración exuberante, mezcle refresco (una cucharadita, linaza), una cucharadita y 1000 ml de agua en una botella. Pasadas unas horas, agita bien la mezcla con una batidora y añade unos litros más de agua. Riega las flores con esta solución una vez al mes.

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